Vivienda unifamiliar exenta en dos plantas con estructura mixta de acero y hormigón, diseñada por el arquitecto D. Florencio Rodríguez-Carreño y Cominges. La planta alta se desarrolló en dos niveles y la planta baja, por la diferencia de cota del terreno, queda protegida por un muro de contención de hormigón armado e iluminada por un coqueto patio inglés. Las fachadas se realizaron mediante una acertada combinación de pizarras y monocapas de color suave, que remarcan con claridad en el exterior la estructura interior de la vivienda. Los grandes ventanales colocados en los patios crean la ilusión de que estos están incorporados al interior, introduciendo el jardín prácticamente dentro de la casa. El exterior se remató con pérgolas de madera y el espacio de piscina se pavimentó con una tarima de ipé acabado al aceite dotando al conjunto de un ambiente cómodo y acogedor. Los acabados interiores fueron evidentemente acordes al brillante diseño global, provocando con acierto un aire cálido al mirar los colores suaves de los paramentos y al pisar la excelente tarima de iroko. En resumen, se consiguió una comunión entre hogar y jardín contrastando la recta sobriedad de las fachadas con el retorcido y azaroso alzado de las encinas.